viernes, 3 de julio de 2015

CIUDAD PORTUARIA DE ONOBA


Si te cuento todo esto, Portador de Lázunder, es porque muchos de tus antepasados siguieron nuestro rumbo desde las poblaciones del Suroeste hasta estas latitudes, debido a la máxima armonía con la que convivíamos los Hijos de Ekronón y los mortales Hombres a finales de la pasada Edad. Y vuelvo a sentir una lástima inmensa al recordar aquellas sublimes ciudades, levantadas mutuamente frente a los interminables horizontes del Mar Eterno, y borradas de la faz de la Atlante Emergida en el inmenso fragor del Tercer Estruendo, que golpeó con mucha más fuerza y devastación sobre las regiones ribereñas comprendidas entre las desembocaduras de los ríos Anas y Bethis. Ahora, Rey Evodenio, Atlantes Blancos e Hijos de Thartso volvemos a morar en territorios colindantes, pues nuestros dos Reinos se encuentran al sur del Río Anas, custodiados ambos por las vastas Tierras Estepas y por las Montañas Nandurún, o como las denomináis en el Bosque: las Inquebrantables.

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