martes, 8 de abril de 2014

METALURGIA

Las interminables guerras que asolaron los remotos tiempos que aquí se van a rememorar exigían grandes cantidades de armas de bronce y protecciones para los combatientes, además de otros artefactos y utensilios que eran aleados con la misma técnica metalúrgica. Los altos hornos de la Ciudad Blanca demandaban carros cargados de estaño, pues el atezado cobre, que abundaba en las ahondadas y tintadas Minas de la Atlante Emergida, al final de cada primavera se amontonaba en los cobertizos de las fraguas, aguardando el regreso de las caravanas de la Céltica y de sus armados custodios.


Ilustración: Francisco J. Muriel (Guerrero-Metalurgia)

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