domingo, 27 de abril de 2014

LA ESCALINATA DEL TEMPLO A THARTSO


Sorprendentemente, lejos de sentir miedo y desconfianza ante sus congéneres, el Portador de la Espada comenzó a experimentar una emoción sin nombre, una sensación que no tardaron en trasmitirle tanto los indefensos habitantes y refugiados de Olatria como los armados defensores de la ribereña ciudad. Sin vacilar y sin querer perder ni un instante más, el retornado Rey continuó abriéndose hueco entre la murmurante plebe, hasta que, finalmente, pudo pisar sobre la pétrea escalinata por la que se ascendía hasta el pequeño pórtico del santuario, sede de la Orden Thartsoida. Sin embargo, antes de que lograse acceder al principal corredor del Templo, Evodenio fue obstruido por los estremecidos soldados que todavía emergían desde el oscuro interior, conmovidos por el ensordecedor revuelo suscitado en las Cuatro Ramas y por el increíble rumor que ya había traspasado los gruesos muros del edificio. En aquel momento, el Rey del Bosque no tuvo más remedio que ceder, girándose de nuevo hacia la Plaza; y antes de que pudiese atisbar gran parte de la ciudad de Olatria, el Puente Embarcadero o las enmudecidas aguas del Fílestrom, presenció como la magnetizada multitud volvía a echársele encima con la imperiosa intención de contemplar su encanecida estampa desde la corta distancia, e incluso extendiendo sus temblorosas y doloridas manos para tentarlo, si con ello podían asegurar que aquella personificación del Rey Evodenio no era ninguna aparición espectral; o peor aún, que toda Olatria no estuviese siendo víctima de una fantasía colectiva o de algún extraño hechizo.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Sí, son los momentos más tensos del primer volumen. Guerra, dramatismo, traición...

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