sábado, 11 de julio de 2015

LA VOZ DE LO OSCURO


Leyendo y releyendo lo tantas veces imaginado, escrito y corregido, aún me sorprendo al encontrarme párrafos como este en la profundidad de la Caverna del Miedo.

"Pues mientras lo escuchaba, Baduín tuvo la impresión de que, más que una voz, aquello era como un rumor distante que venía transportado desde el oscuro abismo gracias a una sigilosa e imperceptible brisa; y entonces, le pareció a la vez tan cercano, que creyó que ese bisbiseo había emergido realmente desde su propio interior, desde su misma conciencia. La voz era similar a un murmullo quebrado, arrogante y hostil, aunque, de igual forma, podría definirse como una melódica y apacible sinfonía capaz de transmitir un desconocido y placentero dolor. A lo largo del ignoto paso del tiempo, aquella desgarradora y escalofriante vibración se fue instalando sobre la incierta penumbra que se propagaba tras su espalda, y al instante, Baduín comenzó a notar como su desguarnecida cerviz se iba entumeciendo por una mortífera sensación de frío. Entonces, algo dañino en esa voz provocó que el oficial Itutcio se arrodillara de nuevo, y que simultáneamente rabiase de un intenso y sangrante malestar en sus oídos. En esos momentos, el mortal Hombre ya había comenzado a sospechar cuál era la maléfica naturaleza del mensaje que acababa de percibir, y que todavía reverberaba en su mente; la maldecida palabra que había calado hasta sus deleznables adentros, consiguiendo que el embajador jamás volviese a ser la misma persona. Y aunque no lograba vislumbrar nada tras las luminosas llamas de las ocho antorchas, Baduín ya no tenía dudas de que se trataba de Zórnakro, el Dragón, pues así era como también lo denominaban en el Palacio de la Reina Asthartessia. En seguida, el Hijo de Daekrom continuó dirigiéndose al Itutcio con una soberbia e insuperable autoridad en sus pronunciados verbos, mientras el mortal no dejaba de lamentarse de la insoportable y terrible dolencia que suponía oír la maléfica voz de los Vástagos de Darnes, a pesar del ineficaz intento de cubrirse sus oídos con ambas manos, introduciéndolas por debajo del broncíneo yelmo".

PROVERBIO ILÍPULO


DESDE EL RÍO THARTSO (TINTO) AL BETHIS (GUADALQUIVIR)

Huelva presume de esta impresionante playa de arenas blancas y curiosos acantilados, que unida a la costa vírgen del Parque Nacional de Doñana, suman más de 60 kilómetros de playa ininterrumpida por ninguna otra desembocadura.




















LA CAÍDA DEL MUNDO ANTIGUO


¡Quemad las torres y las casas! ¡Que ardan ellos también! Pero sobre todo los libros, que no queden letras ni símbolos que relaten sobre el Hombre y sus logros. ¡Que arda el conocimiento del Mundo (Antiguo)!

viernes, 3 de julio de 2015

HUELVA, LUZ DE OCCIDENTE


Homenaje a la tierra que acoge estos pasos y descarríos, pues sólo con levantar la vista inspiras a esto, Huelva. Y respirar tus salinas fragancias, mientras se escucha al Céfiro Viento acariciando tu eterna costa desde Ayamonte hasta el Guadalquivir. O recogiendo el lenguaje de piedra y metal que nos dejaron los primeros pobladores de Onoba, la Ciudad Portuaria, que acaso por levantar hogares y chozas de ramas y monte bajo no fueron dignos de ser los primeros ciudadanos de Occidente, hacer más de cinco milenios atrás. La Mar viene y se va, pero la piedra ha quedado en otras muchas localizaciones como vestigios del constante acercamiento del Hombre al Atlántico, como sucede en la actualidad con la pesca en todas las localidades costeras. La riqueza de los campos onubenses no ha tenido parangón en ningún momento de la Historia de la Península Ibérica, y es que todos conocemos sus frutales y viñedos, así como la riqueza forestal que poseen el Andévalo y la Sierra. Forasteros vinieron, unos se fueron y otros no, como los fenicios y los griegos, los cartagineses y los romanos, los visigodos y los musulmanes, los castellanos y los portugueses, los ingleses y los franceses. Todos han dejado su huella marcada a fuego sobre la piel de esta tierra, con el propósito de explotar la riqueza mineral que la ha caracterizado desde la más remota antigüedad. Huelva y sus pobladores, que tantas veces se han visto explotados por todos aquellos colonizadores, a pesar de la cordialidad y humildad que siempre nos caracterizó. Huelva y sus pobladores, que tantas veces fueron sometidos por los unos y por los otros, y que nunca dudaron en levantarse contra el vecino llegado desde otros lugares y tiempos. Por eso, aquí y ahora, mi pequeño homenaje a este pueblo que es la Huelva de siempre, porque seguimos aquí, a pesar del olvido y la esclavitud a los que nos está sometiendo el mundo moderno.

LUNA DE ASTHARTESSIA


La Luna de Asthartessia se apaga con cada nueva erupción del Sol. Pronto se habrá desintegrado sobre nuestras cabezas y el mundo que conocemos ya no será mundo. La Atlante Emergida volverá a sufrir la ira de los Dioses, y de ti y de mí tan sólo quedarán nuestros nombres y actos en la piedra imperecedera.

ASTHARTESSIA DE ITUTCIA


La divina Asthartessia, Reina y Señora desde el Thartso hasta el Bethis, ya no está entre nosotros. Luego de haber desfallecido caminando hacia el este, perseguida por los Karlarapianos, su aliento dejó de existir en el lugar de las Siete Colinas de Ispal, junto al Mar Opaco. Incinerado su cuerpo, su ajuar y sus prendas serán enterrados allí, en aquel mismo lugar, para que los futuros pobladores de la Atlante Emergida sepan quién fue Asthartessia de Itutcia.



CIUDAD PORTUARIA DE ONOBA


Si te cuento todo esto, Portador de Lázunder, es porque muchos de tus antepasados siguieron nuestro rumbo desde las poblaciones del Suroeste hasta estas latitudes, debido a la máxima armonía con la que convivíamos los Hijos de Ekronón y los mortales Hombres a finales de la pasada Edad. Y vuelvo a sentir una lástima inmensa al recordar aquellas sublimes ciudades, levantadas mutuamente frente a los interminables horizontes del Mar Eterno, y borradas de la faz de la Atlante Emergida en el inmenso fragor del Tercer Estruendo, que golpeó con mucha más fuerza y devastación sobre las regiones ribereñas comprendidas entre las desembocaduras de los ríos Anas y Bethis. Ahora, Rey Evodenio, Atlantes Blancos e Hijos de Thartso volvemos a morar en territorios colindantes, pues nuestros dos Reinos se encuentran al sur del Río Anas, custodiados ambos por las vastas Tierras Estepas y por las Montañas Nandurún, o como las denomináis en el Bosque: las Inquebrantables.

viernes, 19 de junio de 2015

¿QUÉ HARÁS ANTE EL ENEMIGO, VIEJO AMIGO?


El enemigo pronto pisará tus tierras. Me pregunto qué harás, viejo amigo. ¿Huirás de nuevo a la Céltica para rendir pleitesía a los Señores del Norte? ¿Embarcarás hacia el Oeste como los antiguos Dioses de la Atlante Emergida? O lucharás hasta la oscura muerte por esta tierra regada de Sol que nos ha visto crecer y sangrar, y nos ha concedido el don de crear nuevas vidas en su seno.

LIZAEL


¿Qué tipo de sangre mortal recorre la perfección de tu cuerpo, capaz de hacerme renegar de mi divina naturaleza? ¿Qué se oculta tras tus bellos ojos, como un mutismo que delata la esperanza hacía el Pueblo de Ekronón? ¿Qué palabras silencian tus hermosos labios, Lizael, ahora que te observo bajo el broncíneo aura de este amor eterno?